miércoles 16 de noviembre de 2011
Roxanne está rota.
jueves 3 de noviembre de 2011
Roxanne perdió la inspiración
Caleb no era igual a ella, ni la veía como una igual, la veía como alguien superior, como un ser divino, como una diosa. Y Roxy era cualquier cosa menos eso. Roxy era mezquina, soez, desvergonzada, cruel, egoísta, mala. Roxanne se sabía mala, pero le gustaba. Lo que no le gustaba es que la gente creyera que era cosas que no era, y menos Caleb.
- - ¿Sabes qué pasa? Que me encanta como eres
- - No sabes como soy
- - Sí, eres guapa y buena, eres la chica más inteligente que conozco, y curiosa y culta, tienes inquietudes intelectuales, y te gusta el cine y la música, eres generosa, sabes escuchar, amiga de tus amigos, cariñosa, cálida, perfecta.
Y cientos de mentiras más. Pensó Roxanne. Ella no era guapa y no era inteligente, ni generosa, ni altruista, aunque sí le gustase el cine y la música, eran gustos que no le gustaba compartir, que eran suyos. Su música, sus películas. Ella era sólo ella, y estaba hecha para ser sólo ella.
miércoles 24 de agosto de 2011
Roxanne y el cansancio.
martes 2 de agosto de 2011
A Bibi y Wil: Vuelvan.


martes 10 de mayo de 2011
Roxanne y Hakem
Roxanne tenía mucho en que meditar, muchísimo. Ya nunca pensaba en Dante, ni en Thom, ni en nadie.
Había huido de aquellas tierras lejanas y frías, y ahora estaba junto al mar, donde Camilo aseguró que volvería. Camilo... ¡Ay! Camilo... Camilo ya no existía, ni Evelyn, ni Charlotte... Hasta Julien estaba lejos. Y en el fondo, todo eso dolía.
Roxanne había cambiado su vida cuando había decidido volver, dar un paso atrás, todo había cambiado, gente nueva, cosas nuevas, nuevas formas de pensar. Y Hakem.
Hakem la había desestabilizado, y la desestabilizaba. Era su mejor amigo,y por eso siempre le llamaba Kem, como Egipto. El país de Kem, el país de su Hakem. No. No era suyo y nunca iba a serlo.
Le recordaba a Camilo, porque compartía con él el coche y los días de aburrimiento. Le recordaba a Thom, porque era frío y luego no lo era. Le recordaba a Liam porque se llevaban bien entre ellos. Le recordaba a Dante porque... no, mentira, no le recordaba a Dante, y eso era lo que más le gustaba
Durante los meses en los que había pensado en Hakem cada vez que sus dedos se perdían en sus braguitas, los meses en los que cada vez que regalaba a cualquiera una parte de sí misma entre jadeos, se convencía de que Kem también lo haría, durante todos esos meses, había llegado a pensar en que estaba enamorada.
Pero hoy había sido diferente. Hoy se había dado cuenta de que Kem no era parte de lo que ella quería para el futuro, porque ella no pensaba en compartir con nadie su futuro. Bendito futuro me espera, pensó. Pero así era. Ella quería ser mayor, tener 30 años, y comer comida a domicilio con su ordenador portátil en las rodillas y ningún otro acompañamiento que una copa de vino espumoso. En su futuro no entraban Dantes, ni Thoms, ni siquiera Hakems. En su futuro estaba ella. Y tenía que cuidarse.
Pero Roxy no quería una vida con Hakem, Roxy quería tenerle. Por encima de todas las cosas era la posesión lo que apremiaba. Necesitaba derramarse sobre su cuerpo y mezclar su saliva con la de él deshojando cada segundo como una margarita. Quería gemidos, quería dedos que se clavaran en su carne, y sobre todo quería que fuese suyo. Una vez. Le quería una vez.
- Probablemente después te volverás loca y te obsesionarás hasta límites que no imaginas- Cassie dió una calada al cigarro que tenía en la boca y la miró sonriendo.
- No sé, quizá. Aunque también podría ser que después de acostarme con él se convierta en uno más de mi lista y desaparezca de mi cabeza- Roxanne no la miró.
- Entonces éntrale. La próxima vez que estés con él a solas tócale, dale un beso, cómetelo.
- Hakem no es de los que se deja comer, Cassandra, y lo sabes.
- Roxy, eres idiota, es un tío, siempre se dejan devorar. Lo que pasa es que tienes miedo, porque significa más para ti de lo que asumes y crees que podría significar aún más si le pruebas.
Roxanne no habló. El cigarro se consumió.
Sabía que era verdad, en el fondo. Que los celos la consumían cuando veía como trataba a esa otra chica, esa otra chica que también era amiga de Roxy. Le consumía vivir sin saber que pasaría: si mañana le contaría lo bien que lo pasó en el coche con ella, o lo mucho que gimieron en su cama, o que se iba con ella a algún parajje inóspito.
Mierda. Otra vez. Otra vez esos celos, esa misma sensación de desasosiego intenso, de no llorar y sin embargo morirse de ganas por derramar una lágrima.
Roxanne sabía como era, como funcionaba su mente. Y a pesar de eso, había puesto los ojos -libidinosos- en Hakem. Su Kem, que nunca sería suyo.
lunes 28 de febrero de 2011
Sentidos.
miércoles 23 de febrero de 2011
sábado 29 de enero de 2011
Infraestructuras erróneas
lunes 29 de noviembre de 2010
Caperucita

viernes 12 de noviembre de 2010
Pregúntome

lunes 25 de octubre de 2010
Deseo.
miércoles 6 de octubre de 2010
tú.

Tengo necesidades. La más importante eres tú.
viernes 1 de octubre de 2010
Hay días, y días

lunes 27 de septiembre de 2010
Da igual.
martes 7 de septiembre de 2010
Roxanne y el arrepentimiento.
lunes 2 de agosto de 2010
Elías, te quiero :)
Felicidades porque estás en casa. Y porque es tu cumpleaños.
Ahora el Atlántico me parece más frío, porque me quedas lejos, tanto como me quedaba antes el mar.
Felicidades porque cada día me pareces mejor persona. Y porque es tu cumpleaños.
Ahora tengo más ganas de verte que nunca, y me da una pena horrible el haberme marchado.
El calor me nubla un poco las ideas, y la humedad aumenta mis pocas ganas de estar sentada ante el ordenador. Pero creo, y sé, que tenía que escribirte. Porque Julien salió de la nada, y se ha convertido en parte del todo. Y porque hoy es tu cumpleaños.
Felicidades porque eres fuerte. Y eres tan fuerte que se me encoge el estómago cada vez que me acuerdo tu nombre. Y te confieso que me muero de ganas de comerte a besos y de escucharte reir, que me encanta tu risa. Quiero que vengas a ver esto, a ver el sol y la playa, y a bañarte en el Atlántico, que siempre está frío, pero ahora que estoy lejos, me hiela.
Felicidades porque hoy es tu cumpleaños. Y aunque no me reconozcas al teléfono, a pesar de que mi acento hace eco de mi canariedad, te quiero. Y te quiero porque en tan poco tiempo te has hecho un hueco enorme en mi pecho, porque al principio no hacía más que odiarte, y ahora... ahora... ahora te quiero.
Felicidades por haber tenido la paciencia de escucharme tantas veces, y por aconsejarme películas tan buenas como Once. También felicidades porque tu gusto cinematrográfico es cada día más bueno, y porque estás en casa y también porque hoy es tu cumpleaños.
viernes 30 de julio de 2010
Roxanne y Thomas.
lunes 14 de junio de 2010
Luego bésame.
lunes 24 de mayo de 2010
sábado 15 de mayo de 2010
Roxanne, Evelyn, y las relaciones tirita

Las relaciones tirita. Así las llamaba Evelyn.
Roxanne era experta en relaciones tirita, y Evelyn experta en anhelarlas. Muchos años juntas, se conocían demasiado bien.
Eve sufría, le era imposible no sentir en cada poro, en cada instante de su existencia la pasión que sentía cuando conoció al hombre que ahora firmaba todas sus lágrimas.
- Las heridas no se curan con tiritas, y menos la tuya, está infectada. Tienes que dejar atrás todo lo que te emponzoña y pasar página. Échate alcohol, que duela, que arda, que te haga llorar, pero deshazte del veneno- Roxy a veces pensaba con la cabeza.
- Ojalá fuese tan fácil.
- No lo es, y eso es lo paradójico. Sabes que estando con él, estás mal, y que sin él, también estarás mal. Ahora adivina, ¿cuál de los dos malestares pasará antes?
Evelyn se quedó callada. Sabía que Roxanne tenía razón. Eve lloraba al otro lado del teléfono. Roxy se alegró de no tenerla delante, porque las únicas ganas que tenía eran de darle una bofetada.
- ¿Quién mejor que yo te puede hablar de dignidad perdida?¿O de heridas infectadas? Nadie, Evelyn, nadie. Nadie va a ser tan sincera como estoy siendo yo contigo ahora mismo. Y te voy a dar un ultimátum, aunque no debería, si vuelves a hablar con él, no me hables nunca más si estás mal, buscate a otra a la que hacer caso omiso- Roxanne estaba siendo más dura de lo normal, pero su vaso se había colmado.
- Lo sé…
- Si lo sabes ¿por que insistes en ignorarme?
- No te ignoro… es que… siempre vuelvo.
- Pues eso se acabó, o se acabará nuestra amistad.
Las cosas estaban mal.
- Eve, te quiero, y no quiero verte así. No busques a otros, aprende a estar sola…
- Las tiritas no curan heridas…
- Tienes razón, y solo por eso, por saberlo, deberías darte cuenta de que tu herida es demasiado grande, y está demasiado mal. Tienes que arrancar toda la infección, esperar a que sane, y entonces, cuando ya sea una cicatriz, podrás enseñarla al mundo y decir “Mira, esta cicatriz es de una herida enorme a la que fui capaz de sobrevivir, porque soy fuerte, porque puedo”. Sólo entonces podrás buscar otro que te haga heridas. O mejor aún, que tape todas las cicatrices con tatuajes bonitos que adornen tu piel
Ambas rieron. A Roxanne le encantaba oir reir a Evelyn, sobre todo cuando estaba tan mal, y por culpa de ese individuo que después de cuatro años había decidido hacerla sufrir más que nunca.
Roxanne siempre le había defendido, sobre todo el amor que sentía por ella, pero después de su dantesca experiencia, dudaba de todas las buenas intenciones.
Solo amigos no significaba seamos amigos, significaba “Aguanta mis desplantes, mis malas maneras, mi egoísmo y mis ausencias, y esperame con los brazos abiertos –y las piernas- cuando vuelva a casa”. Y Roxy no estaba dispuesta a que la pequeña Eve, su amiga, la que iba y venía, la que estaba siempre, pasase por ese atroz sufrimiento. No estaba dispuesta a que derramase ni una lágrima más por ese personaje, que no valía la pena, que no sabía quererla, que la dañaba –Roxy se alegraba en estos momentos de su alexitimia, porque ella no había derramado una lágrima.-
- Espero que me hagas caso por una vez, sobre todo porque creo que valoras nuestra amistad, y porque espero que él no sea más importante que yo.
- Lo intentaré Roxy… No le voy a llamar…
- Tampoco le cojas el teléfono. Hazlo por mí. Y un último favor, no busques tiritas, ni gasas, porque tienes el cuerpo demasiado dolorido, y lo único que puede curartelo es estar lejos de él.
- Gracias…
- No las des aún.
Colgó el teléfono. Se lió un cigarro y pensó. Las relaciones tirita. Ella era una experta, era su especialidad buscar alivio en brazos de cualquiera, y que mal lo estaba haciendo. Una calada más. El cenicero pedía a gritos ser vaciado, como su cabeza.
