Tenía conductas levemente autodestructivas, era adicta a casi todo lo que probaba: tabaco, café, sus uñas... Por eso le daba miedo la droga, porque era una propensa a los vicios.
Su espiral no paraba de girar, y Dante había decidido personarse en todas y cada una de las vueltas que daba. Y de repente, apareció Thomas.
Thom hizo que Roxy pensase seriamente en cambiar. Que quisiese bajarse de aquella montaña rusa de una vez por todas. Adiós al tabaco. Menos café. Haz deporte. Toma decisiones. Comida sana. No más droga. Bebe con moderación.
Mentira. No iba a hacer nada de eso. Mucho menos teniendo en cuenta que Thom tenía su vida, y ella era sólo una amiga. Pobre Roxanne. Últimamente no sabía más que encontrarte con las hormas de sus zapatos.
-El tabaco crea ansiedad, ¿sabes?- Thomas la miraba mientras ella exhalaba el humo del cigarrillo.
-Sí. En eso se basa el efecto de la nicotina, crea dependencia física para que sigas fumando. A mi el tabaco me relaja, por eso fumo, por eso, y porque soy adicta.
-¿No ibas a dejarlo?
-Sí, pero yo soy de romper promesas, ¿sabes?
Thomas se quedó callado. Habían pasado el día juntos, y el se marchaba esa tarde. Hablar, hablar, hablar, que fácil era no aburrirse con Thomas. O que fácil era entretenerse con Roxanne.
-No te vayas- alcanzó a susurrar ella
-Tengo que irme...
-Me gustas...
- Que?- preguntó él
- Que me gustas, me encantas, que el tiempo contigo vuela, que eres la única persona por la que olvidaría todo, por la que me bajaría de la montaña rusa y no volvería a subirme.
- Roxy... no puede ser... somos completamente incompatibles y lo sabes... mira lo mucho que discutimos siendo amigos, imagina si fueses algo más. No me gusta tu forma de vida, no puede gustarme, y no puedo aceptarla... Además... Yo me voy, y ya no nos veremos en mucho tiempo.
- Soy consciente, lo acepto, respeto lo que dices, no me voy a lanzar a tu cuello, ni va a cambiar mi actitud contigo, pero tenías que saber que me encantas...
Los ojos de Thomas la sobrecogían. Y sus labios le pedían a gritos que le besara, pero por primera vez en muchos años, tuvo miedo de hacerlo. Tuvo miedo de responder a sus impulsos actuando. Y no lo hizo. Era la primera vez en su vida que se arrepentía de algo que no había hecho, y la primera vez en que no vivió deprisa.
Roxanne miró el mar acordandose de como se había marchado Thomas, de ese beso que nunca le dió, y del olor de su piel. Los colores de su tatuaje se confundían en su cabeza. Una calada más. Un adiós más.

2 soñadores que piensan...:
¿Las uñas no son droga?
La OMS debería echarle un ojo a eso.
Me alegro de que te guste mi blog, a mi también el tuyo! Gracias por seguirme!(y por defenderme xD)
=)
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