La sed hospitalaria
Quién la oyó nunca quejarse?
Nadie más que ella hubiera podido beber las cuarenta fatigas
sin morir,
Esperar, muy adelantada, a quienes venían después;
Desde el alba hasta el crepúsculo era su esfuerzo viril.
Quien ha excavado el pozo y sube el agua yacente
arriesga el corazón en la separación de sus manos.
Poema para Yvonne- René Char
1 soñadores que piensan...:
Srta. Newman... esa chica que jamás deja de sorprender!
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