o se me duermen según les apetezca.
Recorrerte las verdades en la cabeza
y olvidarte cuando abro la boca.
Mi alrededor se amotina en tu contra,
porque no te mereces la espera,
y hay una parte de mí que decide poner tiritas
y otra que cree que las heridas estarán siembre abiertas.
Desapareces del contestador
y no quedan mensajes nuevos en la bandeja.
No hay cartas de amor, ni las hubo,
ni siquiera en mi cabeza.
Ojalá me hubieses cortado las alas
y me hubieses amueblado el apartamento de la playa.
Ahora huyo del suelo, y vuelo
porque la arena en los pies me quema.
Hay una parte de mí que decide regalarse
y apagar todos los sentidos.
Y luego está la otra parte, la que no se atreve,
la parte que te desea.

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